No todas las aplicaciones deben migrarse de la misma forma. Microsoft agrupa las estrategias de migración en lo que suele llamarse las "5 erres", de las cuales las tres más comunes son lift-and-shift, re-platforming y re-architecting.

Lift-and-shift (rehosting)

Consiste en mover la aplicación tal cual está, normalmente desde servidores físicos o máquinas virtuales on-premise hacia Azure Virtual Machines, sin modificar el código. Es la ruta más rápida y de menor riesgo inicial, útil cuando hay presión de tiempo (por ejemplo, el fin de un contrato de datacenter).

Re-platforming

Aquí se realizan ajustes moderados para aprovechar servicios administrados de Azure sin reescribir toda la aplicación: por ejemplo, mover una base de datos SQL Server propia hacia Azure SQL Database administrado, reduciendo la carga operativa de parches y respaldos.

Re-architecting

Implica rediseñar la aplicación para aprovechar arquitecturas nativas de la nube: contenedores en Azure Kubernetes Service, funciones serverless con Azure Functions, o bases de datos distribuidas como Cosmos DB. Es la estrategia con mayor beneficio a largo plazo, pero también la de mayor esfuerzo inicial.

Evaluar antes de migrar

Herramientas como Azure Migrate permiten descubrir servidores, analizar dependencias entre aplicaciones y estimar costos en Azure antes de mover un solo componente, evitando sorpresas de compatibilidad o de presupuesto a mitad de proyecto.

Una migración por fases

Migrar por oleadas, comenzando por las aplicaciones menos críticas, permite validar el proceso y ajustar la metodología antes de tocar los sistemas que realmente no pueden fallar.